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Ondas gravitacionales: Albert Einstein volvió a tener la razón

12 de febrero de 2016 04:47 AM
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Ondas gravitacionales: Albert Einstein volvió a tener la razón

Consorcio de mil científicos detectó por primera vez el fenómeno, enunciado por el físico alemán.

Hace 1.300 millones de años, dos agujeros negros -uno con masa 36 veces mayor a la del Sol y el otro 29 veces superior a la de nuestra estrella- chocaron en fracciones de segundo y se fusionaron en uno solo.

El equivalente a tres veces la masa del Sol se perdió en energía emitida por el proceso de la colisión, que liberó ondas gravitacionales detectadas, por primera vez en la historia, el 14 de septiembre en Estados Unidos. (Lea también: Cinco datos para entender qué son las ondas gravitacionales)

Como cuando se lanza una piedra sobre el agua, esta forma pequeñas ondas que a medida que se alejan pierden su intensidad. Así sucedió con las ondas gravitacionales provocadas por ese choque, que tras su viaje de 1.300 millones de años, a la velocidad de la luz, llegaron a la Tierra tan débiles que solo fueron percibidas por dos enormes interferómetros de Ligo –en español, Observatorio de Ondas Gravitacionales por Interferometría de Láser-, trabajando a su máxima potencia. Son los detectores más sofisticados que ha producido la humanidad a la fecha.

“Usan rayos láser que tienen que pasar un proceso muy complejo para conseguir la potencia y la coherencia necesarias. Se los hace rebotar entre cuatro espejos, dos forman cada uno de los brazos del interferómetro –miden 4 kilómetros de largo-, que están en dos lugares de Estados Unidos separados por 3.000 kilómetros de distancia”, explicó el profesor argentino Mario Díaz, director del Centro de Astronomía y Ondas Gravitacionales en la Universidad de Texas, área de Río Grande, y quien hizo parte del equipo de más de 1.000 investigadores de 20 países que logró esta hazaña científica.

El rayo láser –añadió- rebota miles de veces dentro de la cavidad que hay entre dos espejos en cada brazo y es lo que se llama resonancia. Esta incrementa la potencia del láser y permite medir con altísima precisión los cambios de distancia entre esos dos espejos.

“La perturbación es tremendamente pequeña y por eso se necesita esta tecnología. Lo maravilloso es que se haya podido desarrollar una capaz de medir eso”, destacó el argentino.

La gravedad –enseñó Einstein– es el efecto de la curvatura del espacio-tiempo como resultado de la presencia de masa y energía. El astrofísico colombiano Juan Rafael Martínez explicaba este jueves en EL TIEMPO que la Tierra gira alrededor del Sol, no porque exista una fuerza invisible que la mantiene en órbita, sino porque la gran masa del Sol curva el espacio a su alrededor, y nuestro planeta simplemente se mueve libremente en ese espacio curvo.

Las ondas gravitacionales son una manifestación extrema de esta interacción entre la materia y el espacio y las genera cualquier cuerpo celeste, solo que eventos altamente energéticos, como la colisión de dos agujeros negros o los momentos iniciales del universo, justo después del Big Bang, liberan tantas que pueden llegar a detectarse con instrumentos sofisticados como Ligo. (Lea también: Así funciona el observatorio donde se detectaron ondas gravitacionales)

El jueves, científicos de Ligo confirmaron la detección de ondas gravitacionales, un anuncio que la ciencia esperaba desde hace un siglo, cuando Albert Einstein lo predijo en la teoría de la relatividad general. “Esta detección saldrá en los libros como la respuesta, cien años después, al último interrogante de la Teoría de la Relatividad de Einstein”, señaló la portavoz del proyecto Ligo, la argentina Gabriela González.

La noticia enfrió rumores que inundaron las redes sociales durante meses y logró un consenso entre la comunidad científica de que este logro abre una nueva ventana en el estudio del universo.

"Por eso es tan emocionante para todos; ahora conocemos el universo un poco más, sabemos que existen agujeros negros que colisionan y forman otros más grandes”, añadió González.

Y es que la detección de ondas gravitacionales no vino sola: confirmó, además, que estos agujeros forman sistemas binarios, que probablemente chocan entre sí y van perdiendo energía.

La importancia de este hecho es tal, que el director del Instituto Max Planck de Física de Hannover (Alemania), Karsten Danzmann, consideró que "tiene potencial de Nobel".

Pero como todos los grandes avances de la ciencia, este abre un camino que puede ser más largo que el ya recorrido. "Hemos tardado meses en ver que realmente eran las ondas gravitacionales. Pero lo que es verdaderamente emocionante es lo que viene después, abrimos una nueva ventana al universo", anunció el director ejecutivo de Ligo, David Reitze.

En este camino no estarán solos, pues durante estos años no solo Ligo ha ido a la caza de las ondas y son varios los proyectos en marcha, entre ellos unos de la Agencia Espacial Europea (ESA). "Es una noticia fantástica para todos aquellos que estudian la gravedad y la Relatividad General. Enviamos nuestras felicitaciones más sinceras a nuestros colegas en Ligo por su espectacular resultado", señaló Paul McNamara, del proyecto Lisa Pathfinder, de la ESA. Este probará la tecnología de base de posibles futuras misiones para observar las ondas gravitacionales desde el espacio y se espera que empiece a funcionar en marzo próximo.

Ahora, a los detectores estadounidenses se va a unir uno de Virgo, en Italia, hasta conseguir una potencia diez veces superior a la que se tenía en el 2010. "Teniendo tres detectores funcionando al mismo tiempo, y analizando los datos de los tres al mismo tiempo, las señales van a ser más fáciles de encontrar y de distinguir del ruido, porque tiene que ser la misma en los tres, vamos a poder triangular", apuntó González.

Para el astrofísico colombiano Santiago Vargas, el reto ahora es seguir a la caza de más ondas gravitacionales producidas por muchos más cuerpos en el universo, como agujeros negros individuales, explosiones de supernovas y las ondas gravitacionales primordiales –las más antiguas- generadas por el Big Bang.

Fuente: eltiempo.com

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