Educación integral de la sexualidad, una deuda real y urgente

11 de octubre de 2017 03:53 AM

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Educación integral de la sexualidad, una deuda real y urgente

Hoy se celebra el Día Internacional de la Niña, y las voces de UNICEF, Plan Internacional y ONU Mujeres advierten sobre la importancia de priorizar el tema en el país y en la región.

Ser niña sigue siendo sinónimo de vulnerabilidad, de ciudadanía de segunda categoría, de violencia sexual. La brecha que existe entre ser niña y ser niño se debe a una única condición determinante: el género. Así lo advierten las voces del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), la organización no gubernamental Plan Internacional y la Organización de Naciones Unidas para la Igualdad de Género y Empoderamiento de la Mujer (ONU Mujeres), en el marco de la celebración del Día Internacional de la Niña, una declaratoria que data del 11 de octubre de 2011, y coincidieron en la urgencia de que el país se enfoque en la educación integral de la sexualidad como la principal prioridad.

“El obstáculo sigue siendo el ideario de la gente, la mirada criminalizadora hacia la niña. Hay muchas leyes, pero cumplirlas se vuelve un desafío cuando el funcionario no está sensibilizado ni comprometido con la igualdad de género”.

Las problemáticas que afectan a las niñas siguen siendo las mismas de hace una década: exclusión, violencia y falta de oportunidades. Lo que ha cambiado es el marco legal. Existen más leyes que buscan protegerlas, existen más mecanismos de denuncia, hay más conciencia sobre la necesidad de garantizarles sus derechos humanos, pero no han dejado de ser blanco de abusos y vulneraciones en las distintas áreas de la vida, coinciden los funcionarios.

“Ha habido una reconfiguración de las problemáticas: antes se estimaba que el tema de la violencia sexual y el del embarazo ocurrían mayoritariamente en el área rural, pero eso está cambiando con el fenómeno de violencia social que estamos viviendo, porque las pandillas están incidiendo: sus cabecillas exigen a niñas como sus parejas sexuales y compañeras de vida, y esa es una situación bastante crítica”, anotó el gerente de Proyectos de Plan Internacional, Adolfo Vidal.

“Para sensibilizar a los niños sobre la situación de las niñas, el MINED cuenta con una política de género que incluye, entre otros ejes, la educación incluyente no sexista”.

Pero aún hay una cuestión más grave en esas reconfiguraciones, explicó, que tiene que ver con las estadísticas de embarazos en adolescentes. Años atrás las cifras daban cuenta de víctimas mayores de 15 años, pero cada vez más las víctimas son menores de 15, incluso hay registros de embarazos a los 10 años.

“El tema de cómo se distribuye la problemática a escala geográfica está cambiado el impacto”, agregó.

A juicio de la especialista de Educación de UNICEF en El Salvador Marina Morales, esta situación deriva indiscutiblemente en la vulneración del derecho a estudiar.

“Podemos tener las leyes más bellas del mundo, pero hace falta que funcione la institucionalidad. Hay que hacer conciencia, porque las personas que trabajan en estas instituciones no están sensibilizadas”.

Aunque a simple vista no se ven disparidades en torno a la cobertura escolar, “lo grave es que las niñas embarazadas dejan de estudiar, pero los padres de sus bebés no necesariamente, muchas veces ni siquiera se entienden de esas niñas y de sus embarazos. Ellas se ven obligadas a enfrentar la llegada de sus bebés en la peores circunstancias”, destacó Morales.

Todo ello conlleva serias implicaciones en la Población Económicamente Activa porque estas futuras mujeres no van a estar preparadas para el desarrollo del país. “No se puede capacitar a una generación de relevo en estas condiciones y mucho menos posicionar al país como lo ha logrado Costa Rica, por ejemplo, con maquila de punta, mientras que acá (El Salvador) hay que conformarse con la maquila textil y la de alimentos, que son las peores pagadas”, señaló la especialista.

“De nada sirve hacer cambios en la escuela si la familia revierte todo lo que se está haciendo. Tiene que haber un trabajo articulado en todos los ámbitos de la niñez: familia, escuela y comunidad”.

En ese sentido, coincidieron en la urgencia de que el país se enfoque en la educación integral de la sexualidad como la principal prioridad, simultánea a la educación académica.

Vidal enumeró cinco prioridades: educación, participación, unión temprana, violencia sexual y educación sexual integral. Nada discrepante con lo planteado por la representante de ONU Mujeres El Salvador Ana Elena Badilla, quien afirmó que “debe colocarse a las niñas en el centro de atención de las políticas y los programas públicos, particularmente se debe lograr la permanencia de las niñas en la escuela, fortalecer los programas de educación integral de la sexualidad, promover una educación no sexista, desarrollar programas de prevención del embarazo y la unión temprana, y generar oportunidades de desarrollo personal de las niñas”.

Morales no tiene claro si es por medio de una nueva ley que será abordado el tema de la educación integral de la sexualidad; sin embargo, hizo énfasis en que la apuesta debe girar en torno de una mejor orientación sobre sexualidad desde programas que suelen impulsar organismos como UNICEF, pero de los que poco a poco la instituciones gubernamentales deberían apropiarse.

Además, destacó que de nada sirven los esfuerzos individuales sin articulación de actores, ni tampoco las iniciativas que se hacen a un lado cuando hay cambios de gobierno, cuando no se les da continuidad.

Las tres voces concurrieron también en que todos los esfuerzos por garantizar los derechos de las niñas deben ir acompañados de la sensibilización acerca del tema en los niños, como pieza fundamental para el éxito en el cambio del ideario de la sociedad.

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Fuente: laprensagrafica.com

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