Sin alma, los 'diablos rojos' viven su infierno

25 de noviembre de 2013 12:36 PM

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Hincha del América de Cali escribe sobre lo que se ha vivido estos tres años en la B.

Dos eternos años en el infierno de la B pasarán ahora a ser tres. Los aplausos y las celebraciones en el estadio Pascual Guerrero, el ‘templo’ en el que el América de Cali ha labrado su historia como uno de los equipos más importantes del continente, pero donde hoy sufre por volver a la máxima categoría del fútbol colombiano, se transformaron en llantos y tristezas.

Esa cancha en la que sometió a grandes equipos de Argentina, Uruguay, México y Brasil se convirtió en el escenario de graduación para equipos jóvenes y sin tradición que, deslumbrados por la fiesta en las tribunas que solo allí se ve en este torneo, llegan a jugarse la vida ante un histórico.

De aquel equipo 13 veces campeón quedan recuerdos, atados al prestigio, el respeto y la admiración. Los halagos en las portadas de los principales diarios de Latinoamérica dejaron de existir para el ‘rojo’. Los titulares, en cambio, se construyen entre frases de resignación y lamentos.

Superar esa imborrable noche del 17 de diciembre del 2011 cuando descendió a la B ha sido una pesadilla. Esos grandes logros del América se alejaron de las canchas y pasaron al escritorio. Así se logro la salida de la Lista Clinton.

Para el segundo equipo con más títulos en la historia del fútbol colombiano, la mayor alegría ha sido levantar como una copa una simple hoja blanca del gobierno estadounidense, que representa el ‘exorcismo’ del espíritu del narcotráfico que persiguió al ‘diablo’ y lo tuvo en un coma financiero durante 16 años.

Se pensó que esto iba a sacar al equipo de cuidados intensivos y así el camino de vuelta a la A sería más corto. Se sumaron a la causa patrocinadores de peso y una indumentaria de lujo para llegar con el mejor traje a retomar el papel de protagonista.

Pero quienes no podían fallar lo hicieron: jugadores y un cuerpo técnico que la hinchada pidió a gritos y al que la junta directiva le dio gusto no estuvieron a la altura del reto.

Refuerzos caros, sin alma ni pertenencia por el equipo, muchos con rótulos de figuras, terminaron por defraudar a la hinchada. Se repetía de esta forma lo que muchos dicen: que la camiseta del América pesa. Y mucho.

Y así mismo lo fue para Diego Umaña y Alex Escobar, esa pareja que bordó en el 2008 la última estrella de los ‘diablos rojos’, pero que tampoco logró moldear un equipo dinámico y contundente que llevara a buen término la Operación Retorno II.

Viene entonces un año más sin sentir la ansiedad de una fiesta roja y verde en las tribunas del estadio Pascual Guerrero, mientras suena en los parlantes esa salsa del grupo Niche que dice “América y Cali a ganar, aquí no se puede empatar”.

Pasarán otros 365 días sin ver el duelo entre los equipos con más títulos de Colombia en un Campín a reventar y sin visitar el Atanasio Girardot para reeditar con Nacional uno de los duelos más parejos de comienzos del siglo XXI en el país.

Aplazadas seguirán las tertulias futboleras de los lunes, las apuestas entre amigos y los chistes de pasillos.

Una vez más se fracasó. Mucho se habla de lo rentable que es dejar que el equipo permanezca en la B y aunque la hinchada, la encargada de hacer latir el corazón financiero de este equipo, infectado de deudas, luce agotada, no dejará de alentar incluso en esos rincones del país donde por primera vez llegó un histórico del fútbol colombiano: el América de Cali.

Fuente: eltiempo.com

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