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Julie Huynh, Ana Gutiérrez y Lady Jaime: las vidas que apagó el terrorismo en Bogotá

19 de junio de 2017 02:21 AM
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Julie Huynh, Ana Gutiérrez y Lady Jaime: las vidas que apagó el terrorismo en Bogotá

Flores, velas, tarjetas y un silencio cargado de dolor. Así les rindieron homenaje los habitantes de Bogotá a las víctimas de la explosión del Centro comercial Andino, ocurrida el sábado pasado, que dejó tres mujeres muertas y ocho personas heridas. Todos repudiaron este hecho que, según los asistentes, buscaba sembrar terror en la capital del país. Por eso su mensaje fue siempre el mismo: “No tendremos miedo”.

Aunque sobresalieron los mensajes de optimismo y consuelo, es evidente que aún hay temor e indignación por la muerte de Julie Huynh (23 años), Ana María Gutiérrez (41 años) y Lady Paola Jaime (31 años), mujeres jóvenes, con carreras promisorias y baluartes de sus familias.

No importó la lluvia. Con un plantón, Bogotá le exigió al presidente Juan Manuel Santos resultados en las investigaciones. Los ciudadanos están de acuerdo en que sólo se puede honrar a las víctimas si se edifica la verdad, se hace justicia y se enaltece su legado. Eso incluye no sólo a quienes murieron, sino también a quienes resultaron heridos.

De acuerdo con el último reporte, siete de los ocho heridos fueron dados de alta. Sólo Pilar Molano, de 45 años, aún se encuentra en cuidados intensivos, luego de una intervención quirúrgica que duró cinco horas. Los médicos afirmaron que está fuera de peligro, aunque tendrá un largo proceso de recuperación.

La investigación del atentado, liderada por un fiscal antiterrorista, sigue en marcha hasta que se encuentren a los responsables. Así lo afirmó el presidente Juan Manuel Santos después de un consejo de seguridad, al que también asistieron integrantes de su gabinete y el alcalde Enrique Peñalosa.

En la reunión se analizaron los hechos detalladamente y se concluyó que hay tres hipótesis acerca de quién está detrás de la explosión. Sin embargo, no las mencionó para no afectar la investigación: “En muchas oportunidades las investigaciones se han obstaculizado o han fracasado por dar información que no se debe dar”.

Pidió a los ciudadanos no creer en rumores y especulaciones y aclaró que las únicas dos entidades que brindarán información serán Fiscalía y Policía. El primer mandatario ofreció $100 millones por información que permita capturar a los responsables del atentado. Policía, Alcaldía, Fiscalía y Fuerzas Militares estructuraron un plan de medidas para garantizar la seguridad ciudadana.

El alcalde Enrique Peñalosa afirmó que, sin importar las diferencias políticas, la sociedad debe estar unida: “Sin distingo de orientación política, estamos unidos contra el terrorismo cobarde. Estoy convencido de que vamos a tener éxito en la investigación policial y que vamos a capturar a estos criminales, pero adicionalmente vamos a tener éxito como sociedad, porque no vamos a permitir que nos intimiden y juntos vamos a seguir adelante”.

Detrás de cada víctima hay un legado. Sus historias deben ser contadas no sólo para enaltecerlas, sino también para que no entren a la larga lista de la impunidad.

La mujer de 41 años sufrió un trauma severo en la cabeza, causado por la onda de la explosión en el Centro Comercial Andino. Fue trasladada a la Clínica del Country, donde murió por un paro cardiorrespiratorio, en medio de una cirugía.

Vivía en Bogotá junto a su esposo y trabajaba en una inmobiliaria como administradora de empresas, carrera de la que se graduó en la Universidad Autónoma del Caribe.

A pesar de que inicialmente se había dicho que era barranquillera, se confirmó que su relación con la ciudad era netamente de trabajo, pues estaba a cargo, junto a su hermano Carlos Gutiérrez, de la empresa familiar KyC Inmobiliaria.

Según informó su hermano a “El Heraldo”, la mujer vivió algunos años junto a su familia en Barranquilla, donde trabajó en un banco.

Luego decidió viajar a México, donde residió por varios años antes de estabilizarse en Bogotá. Su hermano la recordó como su gran amiga y su alma gemela. La familia, en medio del duelo, pidió a los periodistas alejarse.

La mala nueva llegó hasta Vietnam en cuestión de minutos. Al ver que de manera inusitada decenas de mensajes fueron publicados en el perfil de Facebook de la ciudadana francesa Julie Huynh, quien falleció en el atentado en el centro comercial Andino, los amigos y profesores de la víctima sospecharon de inmediato que sucedía algo extraño. Sabían que ella había decidido viajar de intercambio a un país lejano, Colombia, del cual habían escuchado muy poco. Pero ella les insistía en que quería ayudar a los más necesitados. Así, dicen, era como buscaba encontrar su felicidad.

Eran las 10:15 a.m. del domingo en Ho Chi Minh y las 10:15 p.m. del sábado en Bogotá. El alcalde Enrique Peñalosa había revelado minutos antes la identidad de la joven de 23 años. Al poco tiempo, los teléfonos de los amigos de Julie no pararon de sonar. “Díganme que es una broma, ella es mi mejor amiga”, gritaba perpleja Hang tras leer la noticia en su celular.

Ingresaron a los portales colombianos de noticias y, al ver la fotografía de Julie, confirmaron que era ella. Tenían la esperanza de que se tratara de un error, pero cuando lograron descifrar que las autoridades aseguraban que ella trabajaba en la Fundación Proyectar Sin Fronteras, dedicada a luchar contra la pobreza y la exclusión social, no dudaron de que se tratara de Julie.

“No tengo palabras, ella era un ángel, una persona auténtica, bastaba que la gente la conociera para que le tomaran aprecio”, le dijo a este diario Olimpia Raspoutine, quien también reside en ese país del sudeste asiático.

Durante más de 20 años, Julie Huynh vivió en Le Mans (Francia), su ciudad natal. Desde la adolescencia fue vendedora de un almacén de accesorios de motocicleta del autódromo de esa ciudad. Posteriormente trabajó como operadora de limpieza y la contrataron como recepcionista bilingüe de la tradicional carrera de resistencia 24 Horas de Le Mans.

Pero si no estaba trabajando allí la veían ejercer todo tipo de oficios: fue niñera, tutora, hizo parte de un equipo que organizaba bodas, cajera y hasta agente turística. Aunque tenía claro que su profesión debía estar relacionada con el comercio, siempre creyó que en el mundo de los negocios se pensaba muy poco en el prójimo y esa era una deuda que tenía consigo misma.

En septiembre de 2014 fue a reencontrarse con sus raíces. Aprovechó un programa entre la universidad francesa Paris-Est Val De Marne y Hoa Sen University Vietnam para estudiar negocios internacionales y pasar tiempo con su padre, quien es natural de ese país.

“Cuando la vi me di cuenta de que tenía los zapatos dañados. Estaba incómoda y luchaba con ellos. Me acerqué y le dije: ‘Hola, conozco un buen lugar para arreglarlos’. Desde ese momento nos volvimos inseparables”, asegura Hang Vu. Durante año y medio hablaron de sueños y de los chicos que les llamaban la atención. La despedida fue dolorosa. Julie les dijo a sus amigos y profesores que los vería en octubre de 2017. Iba de regreso a Francia, a estudiar una maestría en acción humanitaria internacional, para irse luego a Suramérica, un destino al que siempre quiso llegar. Su sueño finalmente lo cumplió el pasado 13 de febrero, cuando inició su pasantía en la Fundación Proyectar, en donde realizaba labores de acompañamiento extraescolar a niños de la localidad de San Cristóbal, en el sur de Bogotá. Ayudando a los menos favorecidos. Así se despidió de este mundo.

En la casa Jaime Ovalle, Lady Paola era el orgullo. Además de que la joven de 31 años había estudiado dos pregrados, logró comprarles una casa a sus padres y lo más valioso para su abuela, Carmen Rosa Daza: llevar la alegría con la que muchas veces unió a su parientes.

Creció en el barrio La Victoria, en el sur de Bogotá, junto a sus padres y una hermana. Estudió en el colegio Tomás Rueda Vargas, de donde se graduó con honores, por lo que no le fue difícil entrar a estudiar pedagogía infantil en la Universidad Distrital. Aunque no ejerció esta carrera, pronto entró a trabajar en Homecenter, donde llegó a ser jefa de personal en el área de servicio al cliente. Fue allí donde conoció, hace cerca de seis años, a John Parra, su esposo, con quien vivía desde hace cuatro años y, desde hace poco, en Funza.

Junto a él tenía muchos planes. Según el tío de la joven, Nelson Quiroga Daza, ella era “una mujer muy alegre, extrovertida y deportiva”, por lo que no dudaba en “hacer actividades de alto riesgo y su esposo siempre la secundaba”. Lady Paola no solo tenía entre sus proyectos de vida seguir estudiando, sino que además esperaba a que su esposo terminara su carrera, para después pensar en tener hijos. Según su abuela, la joven esperaba que fueran más de dos.

El sábado, Paola Jaime había entrado al Centro Comercial Andino a esperar a su esposo John Parra, con quien había quedado de encontrarse en la zona. Alcanzó a ser sacada con vida tras la explosión, pero falleció en la Clínica el Country a las 8:00 p.m.

Cuando los familiares de Pilar Molano escucharon la noticia sobre el atentado que ocurrió el sábado en la tarde en el Andino, pensaron en ella. No porque supieran que estaba allí, sino porque a esta mujer de 45 años le gusta mucho ese centro comercial. La llamaron, pero no contestó. No pasó mucho tiempo cuando vieron unas fotos de Pilar, con una pierna herida, circulando por las redes sociales. Luego las noticias lo confirmaron. Pilar fue remitida a la Clínica del Country por una lesión de gravedad. La intervención quirúrgica duró cinco horas. Los médicos pudieron salvar su extremidad. En estos momentos se encuentra fuera de peligro. Sin embargo, aún está muy afectada y por eso continúa en cuidados intensivos.

Fuente: elespectador.com

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