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Incólume, se, así mismo-a sí mismo, vocativo, refrán

2 de enero de 2019 05:43 AM
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Plinio Apuleyo Mendoza, amigo de Gabriel García Márquez, y escritor y periodista de muchos años, escribió en su columna de El Tiempo lo siguiente: “Nunca puedo olvidar las abominables condenas que sufren hoy personas incólumes como Andrés Felipe Arias y muchos miembros de las Fuerzas Armadas…” (21/12/2018). En esta oración está mal empleado el adjetivo ‘incólume’, porque con él calificamos a quienes, después de haber soportado alguna infamia o atravesado situaciones de gravísimo riesgo -‘pruebas de fuego’, por ejemplo-, salen ilesos y más pujantes. Sus sinónimos son ‘ileso, indemne, intacto, sano, sin novedad, campante’. Ninguno de estos adjetivos se acomoda a la idea que el destacado columnista quiso expresar, idea expuesta en columnas anteriores -muchas-, en las que ahincadamente ha defendido la ‘inocencia’ de los acusados y condenados. ‘Inocentes, libres de culpa, íntegros, honestos, rectilíneos’ son los adjetivos que califican más acertadamente a aquellos que él ha defendido siempre con tanto empeño.

De la siguiente manera escribió el columnista Víctor Julián Ramírez Betancur: “Posteriormente, el término fue utilizado eufemísticamente por los opositores del ex presidente Santos, para referirsen a la manera como se repartía el presupuesto entre los congresistas…” (Eje 21, 19/12/2018). ¿‘Referirsen’? ¿Error de digitación? Sólo el redactor lo sabe. El pronombre reflexivo ‘se’ de tercera persona es invariable en número, es decir, que no cambia para formar su plural, por ejemplo, ‘al concurso se presentó un solo aspirante’, o ‘se presentaron muchos’. Y esto no cambia cuando se emplea como enclítico, a saber, cuando se pospone adherido al verbo correspondiente, así: ‘presentóse’, ‘presentáronse’; en la muestra, ‘referirse’, aunque sean muchos los ‘opositores’. Elemental.

Cita: “Ciertamente, cuando uno se respeta así mismo…” (LA PATRIA, Voz del lector, Víctor Corcoba Herrero, 22/12/2018). Una vez leída esta frase, consideré que el error evidente -‘así mismo’ por ‘a sí mismo’- fue de digitación, explicable por la pronunciación. Pero luego lo vi en esta otra de la misma misiva: “En efecto, una sociedad enviciada mundialmente, se destruye así misma”. Me dije, entonces, que su redactor ignora la diferencia que hay entre la locución ‘así mismo’ (‘asimismo’) y la construcción gramatical ‘a sí mismo’: la primera significa ‘además, también’; la segunda -compuesta de la preposición ‘a’, la forma de complemento del pronombre ‘se’ y el adjetivo ‘mismo’- quiere decir ‘a uno mismo’. A veces, la pronunciación, o ¿la falta de análisis?, nos engaña. En la misma carta se halla esta frase, en la que hay una falta de concordancia: “En el docente quien gana son los chicos…”: el pronombre ‘quien’ se refiere a un nombre plural, por lo que tiene que ser también plural, pues es variable en número: “…quienes ganan son los chicos”, castizamente. Este pronombre, ‘quien’, recordémoslo, era invariable en la época de los clásicos, por ejemplo, en este pasaje de El Quijote: “…y lo que más lastimosa hizo su muerte fue el haber muerto a manos de unos alárabes de quien se fio…” (I, XXXIX). Hoy escribimos y decimos “…de quienes se fio”. No sobra repetir que en la misma época con este pronombre reemplazaban a personas, animales y cosas. Hoy es exclusivo de las personas.

Las comas del caso vocativo no son opcionales, son obligatorias. Un titular de El Tiempo reza: “¡Vamos pastores vamos, vamos a Belén!” (El Tiempo, Viajar, 20/12/2018). El vocativo, lo sabemos desde la escuela, sirve para llamar, invocar, interpelar, regañar, por lo que la persona invocada, interpelada, llamada, regañada, etc., va entre comas. En el titular glosado, así: “¡Vamos, pastores, vamos, vamos a Belén!”. ¡Mejor, mucho mejor!

Fuente: lapatria.com

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