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El enfermero que murió por cubrir a su esposa, y más historias de víctimas de Las Vegas

3 de octubre de 2017 12:10 PM
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El enfermero que murió por cubrir a su esposa, y más historias de víctimas de Las Vegas

Sonny Melton (29 años) tomó a su compañera, Heather, y la empujó a correr cuando arreció la lluvia de balas que disparaba Stephen Paddock.

En el momento en que el asesino se ensañaba indiscriminadamente, desde una habitación del piso 32 del Mandalay Bay, contra los asistentes al concierto al aire libre de Jason Aldean, que cerraba el festival de música country, Melton tomó la opción de correr para encontrar refugio.

Puso por delante a su mujer, y eso fue lo que le salvó la vida a ella. En cambio, uno o varios proyectiles hicieron blanco en él, en medio de la oscuridad y del caos.

“Él me salvó la vida. Me agarró y comenzó a correr cuando sentí que le dispararon en la espalda”, dijo Heather a WSMV, en declaraciones citadas por el Daily Mail. “Quiero que todos sepan que era un hombre bondadoso y cariñoso, pero en este momento apenas puedo respirar”.

Sonny y Heather vivían en Big Sandy, Tennesse, y ambos trabajaban en el centro médico Henry County, en esa misma localidad. Él era enfermero y ella, cirujana.

Los dos son una de las muchas parejas que habían asistido al concierto esa fatídica noche. Sus nombres le comenzaron a dar la vuelta al mundo cuando las autoridades identificaron a las primeras víctimas mortales del acto demente de Paddock.

Sin embargo, de estos primeros registros y de la información fragmentaria que difunde el diario británico, llama la atención un hecho: las parejas afectadas por la matanza perdieron a uno de sus miembros.

Ese fue el caso de Sonny y Heather, en el que ella sobrevivió. Pero también el de Denise Salmon Burditus, de 50 años, que aparece retratada (derecha) con su esposo Tony Burditus en una fotografía que publicó en Facebook pocas horas antes de la matanza en la que ella murió.

Jack Beaton (derecha) también fue con su esposa, Laurie. Las balas del asesino acabaron con la vida de él, y con 23 años de matrimonio.

Kurt Von Tillow, de 55 años, también fue con su esposa a escuchar la música que más les gustaba. Era un “marido, padre y abuelo cariñoso”, dijo su familia afligida después de confirmar que había sido asesinado por Paddock.

En otros casos no se sabe si las víctimas mortales asistieron al concierto con sus parejas, pero la información difundida sobre ellos da cuenta de que sí tenían una relación estable.

Como Anderson, cuya novia, Bianca Acosta, le había enviado un emotivo mensaje horas antes del concierto en Facebook: “Nunca sentí tanto amor y adoración. Era todo lo que una mujer podía querer y necesitar en un hombre”. La pareja tenía un hijo.

Jenny Parks, otra de las víctimas de la matanza, estaba casada y tenía dos hijos. Era profesora de un jardín infantil.

Adrian Murfitt, de 35 años, fue confirmado muerto por un amigo cercano que también estaba en el concierto.

La exanimadora Angie Gómez, que se graduó en Riverside Polytechnic HS, en California.

Melissa Ramírez, graduada de la Universidad Estatal de California en Bakersfield.

Sandy Casey, de 35 años, maestra de educación especial del sur de California.

Rachael Parker estaba con otros oficiales fuera de servicio de Manhattan Beach, California, cuando Paddock abrió fuego. Parker, de 33 años, fue un técnico de registros de la fuerza durante 10 años, dijo la agencia en un comunicado. Murió en el hospital.

Neysa Tonks, madre de tres. Su familia comenzó una cuenta de GoFundMe con el fin de recaudar dinero para sus tres hijos.

Jennifer Irvine fue graduada de la Universidad de San Diego y la Escuela de Derecho Occidental de California, y fue abogado de derecho de familia.

Christopher Roybal, asesinado apenas una semana antes de su cumpleaños.

Fuente: pulzo.com

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