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Dolor e impotencia por una condena

17 de noviembre de 2018 05:34 AM
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Una familia destrozada, una mujer viuda y tres huérfanos de 9 años, año y medio y siete meses. Eso dejó la muerte del doradense Edwin Antonio Vargas Vélez, de 34 años.

Esa tristeza se notó a las 2:25 de la tarde del pasado jueves, cuando terminó en la sala 315 del Palacio Nacional la audiencia contra Alejandro Cardona Blandón. La Fiscalía pidió ocho años y cuatro meses de prisión, pues aceptó cargos el 23 de octubre y no contaba con antecedentes.

"Acá te estaré esperando gon..., hp, pirobo", gritó un hombre, familiar del fallecido, dirigiéndose a Cardona Blandón, quien durante toda la audiencia no miró hacia atrás, pese a que ahí estaban sus allegados.

El dolor y la impotencia los demostró una mujer, que cayó de rodillas afuera de la sala y empezó a llorar. Se lamentó por lo bajo de la pena por matar a una persona buena. "Qué injusticia", gritó, mientras sus acompañantes la consolaban.

Minutos después salieron, en silencio, los familiares del condenado. "Ustedes vieron que lo mató y no hicieron nada", les gritó la adolorida señora. La pena se conocerá el 13 de diciembre a las 8:00 de la mañana.

El crimen ocurrió el 31 de agosto, a las 7:45 de la noche, frente a la antigua Terminal de Transportes. Inicialmente se habló de una muerte por robarle, pero según las investigaciones, traían problemas de tiempo atrás.

Edwin le dijo a su sobrino, quien tiene un negocio en el sector, que saldría a comer. Retiró el dinero de la quincena y cuando se dirigía hacia una panadería, Alejandro lo abordó y lo apuñaló en el pecho.

Con las fuerzas que le quedaban llegó hasta donde su familiar, se desplomó, no podía hablar y se agarraba con la mano el pecho. Lo subieron a un taxi y lo trasladaron al Hospital Santa Sofía, pero en la madrugada del día siguiente murió.

Edwin arribó en el 2012 a Manizales. Después de que una hermana y su madre optaron por trasladarse, él las siguió. Posteriormente llegaron sus otros tres hermanos.

Esa unión que mantenían se evidenció el jueves. Ahora una nueva tristeza los embarga: saber que el asesino de su familiar pagará tan poco para el dolor tan grande que generó.

Fuente: lapatria.com

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