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El doble discurso y la hipocresía de River y Gallardo

1 de noviembre de 2017 12:51 PM
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El doble discurso y la hipocresía de River y Gallardo

El equipo de Marcelo Gallardo cayó en la Copa Libertadores: Lanús le metió cuatro goles en 25 minutos y le dio vuelta la serie. Puertas hacia afuera no hubo autocrítica y el único análisis de los protagonistas fue sobre el mal arbitraje de la terna completa.

Los jueces se equivocaron en jugadas clave, que ni siquiera pueden ser catalogadas de polémicas. Braghieri debió ser expulsado, Marcone cometió un penal por tocarla con su mano y Román Martínez agredió a Ariel Rojas y tendría que haber visto la roja. Pero el VAR no fue utilizado en ninguna de esas circunstancias y sí para cobrar el penal que decretó el 4-2 o aprobar el tanto del Pepe Sand.

La conferencia de prensa de Gallardo se basó en preguntas de diferentes cuestiones del video arbitraje. Y se basó en respuestas a pura queja de la situación que vivió su club.

"Todos vimos lo mismo. Ahora vamos a ver de qué se disfrazan. Si los conejitos de indias quedamos de este lado de Sudamérica, hoy les salió mal.... Seguramente tendrán justificativos, si un árbitro no puede justificar los errores groseros... Decían que el VAR iba a evitar los errores groseros, hoy hubo muchos y no se pudieron de acuerdo. Todo lo que dijeron hasta este momento no sirvió para nada. Sirvió para un equipo solo. Es desalentador, no se usó para hacer justicia. ¿Qué explicación me pueden dar? ¿De qué sirve? Perdimos mucho tiempo escuchando explicaciones. Un árbitro se puede equivocar, pero cuando hay siete tipos observando para que se haga justicia, no me entra en razón. Hubiese preferido que no estén y perdamos por un árbitro que no vio o no quiso ver", se despachó el Muñeco, entre críticas y dejando entrever que no sólo hubo una mala actuación.

Una doble moral representada en la voz de Marcelo Gallardo, quien dos horas antes de explotar había gritado el primer gol dedicándoselo exclusivamente a toda la platea que tenía detrás y debió ser expulsado por esa actitud. Esa tribuna estaba repleta de hinchas de Lanús, claro. "Del arbitraje no voy a hablar, ellos hablaron en la previa. Nosotros no hablamos ni lo haremos", había dicho después de jugar la ida de la final de la Copa Libertadores 2015. “Ellos han hablado tanto de los árbitros… creo que seguían hablando del ‘no fue corner’. Necesitaban generar un poquito de la presión que hubo todo este tiempo con Herrera. Eso marca un poquito todo lo que vienen arrastrando desde hace un tiempo. Nosotros tranquilos, no vamos a llorar”, dijo el 16 de septiembre de 2015, luego de perder el clásico ante Boca en El Monumental con el gol de Lodeiro, repitiendo el discurso de "no hablamos de los árbitros". Justo posterior al partido en el que Leonardo Ponzio le metió un planchazo a Marcelo Meli y una terrible patada de atrás a Cristian Erbes, pero que sólo vio la amarilla, y que el Muñeco lo sacó en el primer tiempo para evitar la expulsión y exponer al juez.

En el medio, en la eliminación de Boca en manos de River en la Copa Sudamericana 2014, las patadas de Ponzio y Vangioni, la lesión del Burrito Martínez, el gol anulado a Gigliotti. Es todo historia conocida, de la cual se habló poco. Principalmente porque los protagonistas eligieron, en ese caso, no hacerlo. Los octavos de final de la Copa Libertadores 2015 son famosos e históricos. Conmebol directamente decretó que Boca tenía que quedar eliminado. Y desde lo discursivo se creó la imagen de que eso es una sanción leve, pese a que no había antecedente alguno de tal accionar.

Inteligente como pocos, Gallardo sabe cuándo guardar silencio y maneja su discurso a la perfección. Y cuándo atacar con la palabra. Los enormes rendimientos de sus equipos, encima, lo suelen respaldar.

Fuente: goal.com

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