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Cinco hospitales en riesgo de colapsar por dineros que les deben

26 de noviembre de 2013 04:39 PM
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Cinco hospitales en riesgo de colapsar por dineros que les deben

Las mayores deudas que EPS tienen con centros médicos van de $ 40 mil millones a $ 130 mil millones.

Por cuenta de las deudas millonarias que tienen las EPS con los hospitales del país, algunos de los más importantes centros asistenciales están al borde del colapso.

El Gobierno anunció, semanas atrás, que inyectará 120 mil millones de pesos para aliviar la crisis hospitalaria. En los últimos días aprobó la compra de cartera que tienen las EPS con seis Instituciones Prestadoras de Salud (IPS), por un valor cercano a los 10.000 millones de pesos.

El Gobierno calcula que las deudas impagables con las clínicas y hospitales ascienden a los 2 billones de pesos –pues muchas corresponden a EPS liquidadas, como Selvasalud y Solsalud-, recursos que entraría a pagar el Estado.

Un informe de la Supersalud afirma que las deudas totales del sistema con IPS públicas y privadas se calculan en 14,4 billones de pesos.

Sin embargo, según el Gobierno, dicha cifra tiene en cuenta los flujos corrientes de recursos. Actualmente, el Ministerio de Salud se encuentra depurando la información de las deudas reales del sistema con las clínicas y hospitales, pues las cifras reportadas por unos y otros no coinciden.

Periodistas de EL TIEMPO encontraron historias de los problemas que enfrenta, por cuenta de la crisis, cinco grandes hospitales del país.

En Bogotá, el Hospital Universitario de La Samaritana podría colapsar en menos de un año, si las EPS que le deben al centro asistencial 130 mil millones de pesos continúan sin pagarles.

“Las proyecciones que hacemos, presupuestales y financieras, es que en 10 meses el hospital puede entrar en crisis para comprar suministros, pagarle a los médicos y a los proveedores”, advirtió Óscar Dueñas, gerente del centro asistencial.

La Samaritana, que también opera hospitales en Girardot y Zipaquirá, ofrece el 60 por ciento de la oferta hospitalaria de Cundinamarca, y recibe pacientes de Meta, Boyacá, Huila y Tolima. Unas 88 mil personas reciben los servicios del Hospital cada mes.

Según explicó Dueñas, la cartera viene en aumento. En septiembre del año pasado era de 78 mil millones de pesos.

Hasta ahora no han suspendido servicios pero sí han aplazado inversiones. "No hemos llegado a la crisis de no tener insumos para decirle al paciente que no hay gasas", dijo Dueñas.

“Hemos reducido la inversión en cuanto a compra de equipos, infraestructura y la creación de nuevos servicios”, aseguró el gerente.

Dueñas concluyó el mapa de la crisis resaltando que han acudido a todos los organismos de control, a la Superintendencia de Salud e interpuesto demandas para presionar los pagos, pero no han encontrado suficiente respaldo. "Cualquier empresa de cualquier sector económico, si no le pagan por sus servicios, no va a tener la oportunidad de ser viable", remató.

Sin entender nada de deudas y crisis hospitalarias, Imelda Mulato no tiene más remedio que trasladarse a Popayán para buscar citas con especialistas.

El pasado 28 de agosto, cuando los 31.000 millones de pesos que le adeuda Caprecom llevó al Hospital Universitario del Valle (HUV) a negarles los servicios a los usuarios de la EPS, la abuela de 63 años cambió su ruta de Puerto Tejada a Cali y aumentó dos horas de viaje hasta la capital caucana en busca de atención.

“Nos dijeron que tenían muchas deudas y la remitieron a una clínica de Popayán. Mi tía es una paciente crónica con una insuficiencia cardiaca, y necesita urgente sus exámenes, es preocupante tener que salir a buscar citas en otras partes”, dice su sobrina Nayibe Martínez.

Como ella, 117.000 usuarios de la EPS que recibían atención en el principal centro asistencia del suroccidente del país viven el ‘trasteo’ continuo en busca de atención.

Y no es lo único que afecta al hospital. A los 100.000 millones de pesos que le adeudan las EPS se suma que los giros directos, que deben entrar los primeros cinco días del mes, no llegan oportunamente ni en la cantidad requerida.

También están las declaratorias constantes de asambleas por parte del personal. Ahora mismo 350 internos y residentes decidieron protestar por la reforma a la salud y declararse en asamblea.

“Todo esto nos ha llevado a parar cirugías programadas y consultas externas, y a atender hospitalización en un 80 por ciento”, reconoce el director del HUV, Jaime Rubiano.

Insumos vitales como las gasas comienzan a escasear en el Hospital Universitario de Santander (HUS), que entró en crisis ante la deuda de 95.000 millones de pesos que las EPS tienen con el principal centro asistencial del oriente del país.

Así lo aseguró Elda Cecilia Amaya, subgerente de Servicios de Enfermería del HUS, quien agregó que en Urgencias hay hacinamiento y los enfermos menos graves están en el piso en camillas portátiles de las ambulancias.

“Los empleados ya no dan más, pues la capacidad de atención de cada uno, de seis pacientes, aumentó a 30 en promedio”, agregó la funcionaria.

Por una deuda cercana a los 8.800 millones de pesos las directivas del sanatorio cancelaron los servicios a los 110.000 usuarios que tiene Caprecom en esta región del país.

Eimar Sánchez, gerente del centro asistencial, precisó que de esa EPS solo se reciben pacientes por urgencias o de tratamientos de alto costo que acceden por tutelas. Por falta de recursos no se suministran tratamientos ambulatorios.

Según el funcionario son 20 las EPS que adeudan a la institución 95.000 millones de pesos, recursos que se requieren para superar la crisis presupuestal del hospital, donde en la sala de Urgencias existe un hacinamiento de más de un 352 por ciento, pues aunque el lugar está diseñado para atender allí a 48 pacientes, hoy permanecen, en promedio, 170.

“El nivel de insumos está llegando a su fin. Cada mes el hospital necesita unos 8.000 millones, y apenas estamos recaudando 3.500”, agregó Sánchez.

Desde hace varios años el Hospital Universitario Erasmo Meoz (Huem), de Cúcuta, el único de tercer nivel en Norte de Santander, vive una angustiosa crisis financiera que se ha visto reflejada en las dificultades para la prestación de sus servicios a más de un millón de potenciales habitantes de bajos recursos del oriente del país y en los recurrentes conflictos laborales.

El caso más reciente está relacionado con la renuncia hace dos semanas de veinte anestesiólogos, que decidieron colgar las batas ante la falta de pago que desde el mes de abril no se les hace.

Tan sólo cinco especialistas de esta rama, que hacen parte del personal de planta del centro de salud, atienden diariamente a pacientes que llegan de todo el departamento, al igual que de otras zonas de Colombia como Arauca, Boyacá y sur del Cesar, e inclusive de Venezuela.

Según Juan Agustín Ramírez Montoya, gerente de la entidad, la crisis que afronta el hospital, cuyo pasivo actual es de 38.000 millones de pesos, cabalga sobre los 1.360 empleados que trabajan en el Erasmo Meoz, quienes padecen por la demora en la cancelación de los salarios.

Las cifras relacionadas en los registros del Huem incluyen una cartera morosa de 95.000 millones de pesos, de los cuales más de 51.000 corresponden a las deudas que tienen con el centro asistencial varias EPS del régimen subsidiado y contributivo.

“Todos los días hay una cosa excepcional, que nos embargaron, que los empleados no quieren trabajar porque no se les ha pagado, que se reventó un tubo y no tenemos como hacerle un contrato a una persona de afuera para que lo repare”, agregó el gerente del hospital.

"Lo que pedimos es que nos paguen los servicios que estamos vendiendo, no queremos ni más, ni menos. No pedimos que nos regalen plata", concluyó.

La Clínica Universitaria San Juan de Dios, en Cartagena, tiene una cartera de 40 mil millones de pesos, de los cuales, 31.452 millones le corresponden a las EPS que han contratado sus servicios.

Actualmente opera al 60 por ciento de su capacidad instalada y recibe a diario más de 500 pacientes. La deuda de la entidad con sus empleados asciende a 15 mil millones de pesos.

"Nosotros estamos prestando los servicios de salud a quienes están afiliados a la seguridad social y EPS. Pero nosotros no tenemos seguridad social porque no tenemos cómo pagarla. Nos bloquean en los sistemas de las EPS", dice el director, Julio Sáenz.

La clínica fue diseñada para atender a las poblaciones de los sectores del Bosque y Mamonal, en Cartagena, pero actualmente recibe a pacientes de toda la ciudad, así como del norte de Bolívar, Córdoba y Sucre.

Por la crisis, mantiene cerrados los pabellones de UCI coronaria, pediatría y ginecología.

Fuente: eltiempo.com

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