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En ceremonia artística se les rindió homenaje a las mujeres víctimas

17 de diciembre de 2013 02:46 AM
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En ceremonia artística se les rindió homenaje a las mujeres víctimas

Mujeres y niños vestidos de negro representaron en Cartagena 'Inxilio, el sendero de las lágrimas'.

Si hay una imagen solemne y dura de los conflictos armados del mundo es la del desplazamiento: miles de personas, mujeres con niños, animales y pocas pertenencias, caminando kilómetros, desplazándose por la fuerza y decisión de otros. Una danza silenciosa, en la que seguramente mascullan sus penas, se preguntan qué será de ellas y lo que les espera adelante.

Esa misma solemnidad fue la que se sintió este lunes nada menos que por las calles del turístico Centro Histórico de Cartagena, donde doscientas personas entre mujeres y niños vestidos de negro representaron ‘Inxilio, el sendero de las lágrimas’, una danza ceremonia que le hizo homenaje a las víctimas del desplazamiento y se enfocó precisamente en la violencia contra las mujeres.

El montaje creado por Álvaro Restrepo y Marie France Delieuvin, del Colegio del Cuerpo, reunió a mujeres de distintas organizaciones de víctimas con bailarines de esta entidad que enseña danza contemporánea a miles de jóvenes sin recursos de Cartagena.

Juntos, como en un mismo cuerpo, partieron del Palacio de la Inquisición en un recorrido de 40 minutos, mientras que de fondo se escuchaba la Polifonía del Nuevo Mundo y un grupo de percusionistas tocaba tambores.

La marcha continuó en la plaza de Banderas, llevando una canoa con una niña adentro, en representación de la feminidad. Y aunque el recorrido no estaba enmarcado en ningún acto religioso, tenía un aire de procesión.

Ya en la plaza, las víctimas y los niños caminaron por una especie de alfombra roja y después, bajo el calor de la tarde la alfombra se convirtió en túnicas con las que se arroparon los participantes de la ceremonia. Mientras los bailarines de la compañía interpretaban una pieza de danza que hacía juego con la marea roja.

En el auditorio del Centro de Convenciones de Getsemaní se realizó el Círculo de la Palabra, otra de las etapas de este ritual que en esta versión fue apoyado por la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas, en el marco de la Semana Internacional por los Derechos Humanos.

Doce palabreras, mujeres elegidas después de un proceso de una semana para representar al resto, hablaron sobre cómo la guerra afecta el cuerpo de las mujeres y tocaron temas como la violencia sexual contra ellas, la necesidad de salud especializada para las mujeres que han sido víctimas y la reparación con enfoque de género, que era el eje de esta ceremonia.

Nayelis Paola González era la más pequeñita de las palabreras. De 11 años, unas pestañas con vida propia y una historia cruel que la dejó sin mamá y desplazada, habló de la reconciliación.

"El perdón es sanar las heridas, eso está claro, aunque eso jamás se olvida", decía la niña que vive en Bonanza, la Ciudad de las mujeres, en Turbaco (Bolívar), donde varias desplazadas decidieron crear una ciudadela para ellas.

"La mayoría de las mujeres de Bonanza hemos sufrido mucho con el conflicto armado. A mi madre y a mi abuela las desplazaron de Aguachica (Cesar) y después mi madre fue asesinada", contó la niña que hablaba con seriedad sobre el auto 092 de la Corte Constitucional que debe proteger a las mujeres.

Tanto para ellas, como para los bailarines y creadores, esta fue una experiencia no solo agotadora sino que los modificó. Pues se trata de mujeres que si bien hacen parte de organizaciones sociales no conocían de la disciplina que implica montar un espectáculo de danza y menos con tantas personas.

"En los cuerpos de estas mujeres se puede leer sufrimiento, el trabajo duro, de la tierra y el dolor que también esculpe. Son cuerpos difíciles pero muy disponibles y generosos, que están listos para renacer", dijo Restrepo, quien con esta versión de Inxilio también hacía homenaje a Mónica Restrepo, su hermana fallecida, quien trabajó con mujeres desplazadas hace años.

Para él, el gesto principal de esta ceremonia es recordar "las migraciones, los éxodos, los exilios, caminar atrás juntos apoyarse en el otro".

"Inxilio es un homenaje a todos los desplazados de Colombia, por eso para nosotros es un honor compartir nuestras historias. Me llevo de este grupo de mujeres un gran aprendizaje: debemos estar orgullosas, hablar con autoridad, fuerte, para que nos escuchen y todos se den cuenta que estamos empoderadas, tenemos derechos, y que exigimos se cumplan", dijo María Herazo, otra de las participantes y miembro de la Liga de Mujeres Desplazadas.

Fuente: eltiempo.com

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