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En Cali no se se respeta el emblema de la paz

6 de marzo de 2015 05:00 AM
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En Cali no se se respeta el emblema de la paz

Las palomas son una de las pocas especies que pueden succionar agua sin tener que levantar la cabeza para que el líquido baje hasta el esófago. La mayoría de pájaros necesitan meter el pico y luego levantarlo.

Las aves empezaron a caer del techo de la parroquia y de los cables de energía donde estaban posadas. La gente que pasaba, los vecinos de la zona, se aglomeraon alrededor; algunos trataron de socorrerlas con remedios caseros, pero nada sirvió.

Tras la aparición de por lo menos 100 palomas muertas, en el barrio Meléndez, al parecer por envenenamiento, Julián Alzate, director Administrativo de la fundación para la defensa de los animales, Paz Animal, confirmó que no hay registros de otro envenenamiento masivo de palomas en la ciudad.

Sin embargo, aclaró que en la ciudad sí es muy común el acoso del que son víctimas y la falta de tolerancia que mucha gente tiene con las personas que se encargan de alimentarlas.

“Como consecuencia de su alto ciclo reproductivo se multiplican descontroladamente y han terminado convirtiéndose en palomas indigentes. Nosotros, Paz Animal, alimentamos palomas en varias partes, el Parque del Perro y la iglesia del Berchmans, por ejemplo, donde los problemas han sido constantes con la gente que se opone”, dijo Alzate.

Alzate señaló que en Parque de las Banderas ha tenido que rescatar varias, ya encerradas en maletines y bolsas de gente que llega a cazarlas con la creencia de que su sangre es milagrosa: “Dicen que en su consumo está la cura de enfermedades como el cáncer y el sida. El problema no solo está en el desconocimiento de la verdad sino en la falta de respeto en general que hay por los animales en la ciudad. Y ese es un problema de toda la comunidad, a la comunidad le falta aprender a respetar las distintas formas de existir”.

“La gente en general, sin educación, las odia y les dicen ratas con alas. Son muy inteligentes y bellas, adornan el entorno y así como las usan para ejemplificar la paz, las asesinan. Conozco el caso de curas que han puesto chuzos en los muros de las iglesias para que no se puedan parar ahí. En algunos de los lugares donde las alimentamos me han mandado guardias de seguridad para que no lo haga más. Y en otro sitio, esos mismos guardias tienen orden de barrer el maíz apenas nos retiremos de ahí”, contó Lilia Ossa, presidenta de Paz Animal.

El ‘palomicidio’ que dejó consternados a los habitantes del barrio Meléndez, en el sur de Cali, se presentó a las 9:00 a.m. de este jueves cuando los vendedores y personas del sector empezaron a notar que las palomas empezaban a agonizar.

El padre de la parroquia, Juan Marulanda, contó que un hombre "que al parecer no es del barrio llegó a darles arroz y al poco tiempo empezaron a morirse, a caerse del techo de la iglesia y de los cables de luz donde estaban. Yo llegué hace cuatro años a la parroquia y las palomas ya hacían parte del entorno, han estado toda la vida, la gente las quiere mucho, las cuida, no tengo idea a quién se le pudo ocurrir una cosa así".

Fernando Rincón, trabajador de oficios varios de la parroquia y uno de los primeros en percatarse de la situación, aseguró que quien esparció el arroz entre las aves es un hombre mayor: “Vimos al señor como de 60 años echándoles arrocito; cuando empezaron a caer y fuimos a ver ya no estaba. Nunca lo había visto por aquí”.

El sacerdote precisó que las palomas no anidaban en la parroquia, sino que lo hacían en árboles cercanos a la zona. “Venían en la mañana a comer lo que la gente les daba y si en el día les había ido medio mal en la alimentación, entrada la tarde uno las veía bajar otra vez”. A las cinco de la tarde de ayer, el padre Juan ya había contado 110 palomas muertas. “No se cuántas hayan muerto en totalidad, porque puede que algunas hayan alcanzado a volar para morir en otro lado. Toca esperar hasta este martes para ver cuántas regresan. Entre todas yo calculo que eran unas 200 palomas”.

Olga Lucía Campo, vendedora de jugos del sector, aseguró que nunca antes hubo una matazón de palomas en el barrio Meléndez.

“Uno no se imagina que le van hacer un mal de estos a los pobres animalitos”. Según la mujer, algunas aterrizaron muertas en los techos vecinos a la parroquia.

Aunque las causas de este suceso se desconocen de momento, el centro de Zoonosis de Cali deberá encargarse de la investigación que determine cómo fueron envenenadas las más de cien palomas.

Aunque de acuerdo con el Departamento Administrativo de Gestión del Medio Ambiente, Dagma, el análisis del caso tendría que ser emprendido en conjunto con la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca, CVC, un vocero de ésta le dijo a El País que al no tener establecidos protocolos para realizar análisis de envenenamiento de esa especie en particular, habían decidido hacerse a un lado en la investigación.

Fuente: elpais.com.co

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