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A River se lo ganaron de guapo: cómo se derrumbó el equipo de Gallardo en 25 minutos

1 de noviembre de 2017 02:48 PM
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A River se lo ganaron de guapo: cómo se derrumbó el equipo de Gallardo en 25 minutos

Si algo caracterizó a River durante los casi tres años y medio que lleva el ciclo de Marcelo Gallardo fue la personalidad. Casi desde el día uno, el entrenador había logrado infundirle al equipo una impronta ganadora, a partir de una mentalidad que parecía a prueba de balas: nunca, ni en las circunstancias más adversas, el Millonario dejaba de creer en sí mismo y en sus posibilidades. Fuera como fuese el resultado final. Sin embargo, en el momento más importante de los últimos dos años, al equipo del Muñeco le falló lo que siempre le funcionaba: la cabeza.

A River, al conjunto que había eliminado a Boca dos veces en seis meses de dos torneos internacionales, al plantel que se propuso ganar la Copa Argentina de 2016 porque era su única vía de ingreso a la Libertadores y lo consiguió, al equipo que tenía que revertir un 0-3 que parecía lapidario y lo logró con un inolvidable 8-0, Lanús le ganó de guapo. La histórica remontada del Granate para meterse en la final de la Copa no tiene una explicación táctica ni estratégica: fue pura actitud e inteligencia en el momento justo para meterle una mano de knockout a un rival que, por una vez, dudó.

No fue superior el equipo de Jorge Almirón desde lo estratégico, ni tampoco necesitó avasallar al Millonario con ataques constantes para revertir en 25 minutos una serie que estaba 0-3 en el global: los cuatro goles del conjunto del Sur llegaron en sus primeros cuatro remates al arco. La clave estuvo en el convencimiento de uno y el desconcierto del otro, dos sensaciones que se generaron a partir de situaciones puntuales: primero, el equipo de Marcelo Gallardo se enredó con el arbitraje luego del claro penal por mano de Marcone que Wilmar Roldán no vio y los asistentes del VAR decidieron obviar; y luego, Lanús se metió en competencia a partir de dos goles de José Sand sacados del contexto del juego, en el final de la primera parte y el comienzo de la segunda.

¿Cometió errores el conjunto del Muñeco una vez que la historia estaba 2-2? Muchísimos. Pero fueron mucho más mentales que futbolísticos: la temerosa marca de Javier Pinola y Jonatan Maidana en la jugada del tercer gol del Granate, para permitirles girar a dos delanteros que parecían estar controlados, y el insólito penal que cometió Gonzalo Montiel por un agarrón a un rival que no tenía la pelota y ni siquiera se iba en línea recta al arco no son fallas tácticas.

Ahora River deberá trabajar mucho para cerrar el año de la manera más decorosa posible, luego de un golpe que será muy difícil de digerir. Tendrá dos instancias para maquillarlo: el Superclásico del domingo y la Copa Argentina, donde se enfrentará a Morón en semifinales. Gallardo sabe que tendrá mucho por trabajar para llegar a esos compromisos de la mejor manera posible y lograr revertir este momento. ¿Con la pelota? No, con la cabeza.

Fuente: goal.com

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