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La última clase de Contador, magistral

9 de septiembre de 2017 07:53 PM
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La última clase de Contador, magistral

La última clase del Alberto Contador, la esperada última lección de uno de uno de los corredores más grandes de la historia del ciclismo, en un escenario a la altura de tan magno acontecimiento, el vertical y eterno L'Angliru, ha sido magistral.

A pesar de que al final se le ha ido el podio por unos segundos, lo de hoy de Contador se recordará siempre. Y no solo en el mundo del ciclismo, que hablará y no parará de la hazaña del "pistolero de Pinto" en uno de iconos del ciclismo del Siglo XXI y seguro uno de los puertos más duros, sino el que más, que han conocido los ciclistas profesionales.

En un marco así, el vencedor de siete grandes -nueve, si se le sumasen las dos perdidas por un caso de dopaje-, ha respondido en el día de su despedida como hace años hacía en sus mejores tardes.

Contador hoy ha cumplido, ha respondido a todas las expectativas, ha hecho buenos todos los pronósticos y ha hecho feliz al gentío que se agolpaba a los lados de la imponente subida asturiana.

Aunque había incluso quien soñaba que lo hiciese antes, subiendo o bajando La Cobertoria, el primer puerto del día, el madrileño ha dado la razón a casi todos lanzando su ataque bajando El Cordal, a rueda de su compañero Jarlinson Pantano y ya no ha parado hasta la línea de meta. Donde ha vuelto a darse palmadas en el pecho y desenfundar su colt para disparar de alegría.

En ese tránsito se vio hasta en el podio. Y, haciendo cálculos según iba progresando, incluso se le atisbó alguna opción de alcanzar la Roja. No muchas, la verdad.

Pero, por circunstancias de carrera, hoy luchó contra todos, que hicieron lo posible para cazarle.

Tiró el Sunweb, para defender el podio que al final se le escapó a Wilko Kelderman; también el Bahrain-Merida, a lomos de Franco Pellizotti y a pesar de la debilidad de Vincenzo Nibali, que aguantó la segunda plaza de la General: e Ilnur Zakarin, en su pelea con Kelderman por acabar entre los elegidos que acabó ganando.

También fue por Contador el Sky, que empezó L'Angliru con seis corredores en el reducido grupo principal al inicio del puerto y aguantó aún a Wout Pouls para el ataque final de Chris Froome por la victoria de etapa.

Recortó distancias el británico, ejemplar y señorial en su felicitación a Contador por su victoria. Pero el triunfo era ya del español, que había hecho acopio de una ventaja labrada en una subida única para ser el primer corredor que hace doblete en L'Angliru, donde también ganó, ¡y de qué manera!, en 2008.

En su inolvidable despedida, al ganador de dos Tours, dos Giros y tres Vueltas, le ha dado hasta para apuntar sucesores. Para subir el ánimo de un ciclismo que se viene abajo cuando piensa lo que será su vida sin la generación dorada que tan brillantemente ha liderado él. La de los Alejandro Valverde, Oscar Freire, Purito Rodríguez y compañía.

En su última hazaña Contador ha señalado con el dedo del futuro a Enric Más (balear, 22 años, segundo año de profesional) que le echó una mano durante un buen rato de la ascensión, y a Marc Soler (catalán, 23, tercera temporada).

Los dos apuntaron al podio de la etapa pero sucumbieron ante lo brutal del reto y acabaron entre los 20 primeros en un grupo de notables entre los que se encontraba uno de los damnificados del día, el colombiano Miguel Ángel López (23), otro joven revelación de una Vuelta agradecida a uno de sus principales íconos.

A un Contador al que ya echará en falta y mucho de menos, sin que haya acabado esta Vuelta 2017. No obstante a Javier Guillén y su carrera siempre les quedará esta última lección del pinteño. Que, como no podía ser menos, tratándose de quien se trata, ha sido magistral.

Fuente: eluniversal.com.co

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